martes, 7 de septiembre de 2010

Muerte del tirano.


Fotografía:  Laura Rivera en su blog en las aguas del tiempo.


Muerte del tirano. (De: El lenguaje de los objetos)

La ciudad es un laberinto arrasado. Algunos pasillos, aún en pie, mantienen la esperanza alojada en los rincones. Largas hileras de ladrillos y revoques y lazos. Rutas de destinos enmadejados que quedaron en pie, en pedazos, en suspenso.
La bicicleta despintada, lenta, es el paso de María que busca entre las ruinas. Una bicicleta como alas, libertad como viento en el cabello blanco. Una foto sorprende la espalda de María que se interna en un túnel urbano. Ella busca desde hace tiempo. Ella sabe desde hace tiempo. Ella espera desde hace tiempo.
Algunos laberintos tienen pisos de baldosas sueltas, otros solamente tierra y barro. Y como filigranas delicadas, las huellas de un gato negro o de un gato payo.
La espalda sorprendida de María conduce al fotógrafo hasta un rellano donde una guitarra, tal vez dos, se desgranan en acordes claros. Guitarra piadosa, invisible. Guitarra que modula el silencio, que siembra la soledad de esperanzas y cantos.
¿Vuelve el hijo? Alegría traen sus manos. Sólo por él sobrevive María, sólo por él su corazón ha soportado. Vuelve el hijo del destierro y llega para trabajar y reconstruir lo que se tragó la guerra, pero también trae un ovillo de llanto.
Sigue María por los callejones, buscando. Le pica la esperanza en las palmas, le entibia el corazón cansado. Tararea esa canción que recobró la guitarra. Suenan las cuerdas, tal vez ellas también esperan por un canto, suave y terso que fluya entre los surcos y el trabajo.
Solamente los gatos ven pasar la madrugada y a María. La esperanza le mantiene el paso. Atrás quedan pasillos con geranios, laberintos urbanos. Al fondo se abre un pasaje, hay una puerta que corta el pasado y una bicicleta antigua que descansa apoyada en la pared llena de cicatrices.  Ellas dicen que María ha llegado.

6 comentarios:

Laura Rivera dijo...

Marisa!! es increíble!! en esta historia están mis fotos y también el sonido de las guitarras de mi marido y mi hijo!!... todo perfectamente conjugado... estoy muy emocionada... Mil gracias!!
Me permites pasar el enlace de tu blog a mis contactos?? y publicar el cuento en mi blog??
Me has dado una gran alegría, querida Marisa!
Un abrazo grande!

Marisa Perez Alonso dijo...

Por supuesto que te dejo. Para mí es un honor y una alegría. Yo quería incluir en mi blog tu presentación "Reflexiones", pero no sé tanto de tecnología bloger... todavía.
Si tus contactos visitan mi blog me sentiré muy gratificada, porque el lenguaje de los objetos es un libro que necesita del aporte de todos.
Gracias.
Otro abrazo para vos!

Hernán Schillagi dijo...

Todo texto que hable sobre bicicletas me gusta. Tengo una larga relación con esas dos ruedas que avanzan con la sangre de las piernas como combustible.

Me gustan mucho las descripciones, sobre todo cuando la bici comienza a ser una representación de María.

Hermosa prosa y bien contada.

Marisa Perez Alonso dijo...

Gracias Hernán. Me gusta cuando los objetos dicen de las personas que los poseen. Me gusta cuando pasamos por la vida atentos a observar los detalles.
Yo también tengo una larga relación con las bicis. Mi primer cuento fue autobiográfico y se trató del robo de mi primer bicicleta.

A. Rivera dijo...

Hola Marisa, por intermedio de mi hermana he podido conocer y disfrutar de tu blog, que dicho sea de paso es extraordinario!!!
Realmente un placer poder disfrutarlo.


Te mando un saludo-
Alejandro.

Marisa Perez Alonso dijo...

Hola Alejandro!!
¡Qué bueno que te guste este rincón del cyberespacio! Gracias también a Laura que es muy generosa.
¡Un abrazo!